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Tetuán, entre la cooperación y el bloqueo consular

Mientras se intensifican los encuentros marroquíes–españoles en la ciudad de Tetuán en los ámbitos del patrimonio, la cultura y el medio ambiente, se hace cada vez más evidente el contraste entre la calidez de las relaciones oficiales y la parálisis consular que caracteriza el trato del Consulado de España en Tetuán con las solicitudes de visado, lo que provoca un creciente malestar en los círculos estudiantiles, económicos y de derechos humanos.

El Ayuntamiento de Tetuán, en colaboración con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), organizó un taller de formación sobre “El desarrollo de una estrategia de gestión sostenible e integrada para la conservación del patrimonio y el medio ambiente”.

En el taller participaron el cónsul general de España en Tetuán, Álvaro Castillo Aguilar, y responsables de la agencia española. Esta actividad forma parte de una serie de encuentros bilaterales que la ciudad acoge desde principios de año, en el marco de lo que parece ser una continua apertura entre las instituciones marroquíes y españolas a nivel local.

Sin embargo, pese a esta dinámica oficial, varios actores locales afirman que su repercusión en los servicios consulares españoles en Tetuán es casi inexistente, especialmente en lo que respecta al expediente de visados, que ha suscitado un amplio descontento entre estudiantes y empresarios.

Diversos testimonios coinciden en que el Consulado de España en Tetuán aplica criterios estrictos y a veces poco claros al estudiar los expedientes, rechazando solicitudes que cumplen con los requisitos sin ofrecer justificaciones suficientes, y reduciendo la duración de los visados concedidos a unos pocos días o semanas, incluso en el caso de solicitantes que mantienen relaciones regulares con socios españoles o estudiantes admitidos en instituciones educativas del país.

Las críticas también alcanzan a la funcionaria encargada de la sección de visados del Consulado español en Tetuán, ya que varios observadores consideran que el modo de atención en esta oficina no está en sintonía con el espíritu de cooperación cultural y económica que España expresa en sus encuentros oficiales. Ciudadanos se quejan de la falta de comunicación y de respuesta a las reclamaciones, lo que complica aún más los trámites y abre la puerta a manifestaciones de arbitrariedad administrativa contrarias al desarrollo de las relaciones bilaterales entre Marruecos y España.

La Asociación para la Defensa de los Derechos Humanos ya había organizado una concentración de protesta frente a la sede del Consulado de España en Tetuán, denunciando lo que calificó como “discriminación en la concesión de visados y ausencia de criterios claros en la evaluación de los expedientes”. En aquella ocasión, la asociación pidió al gobierno español una intervención urgente para garantizar un trato justo a los marroquíes y revisar el funcionamiento del consulado de acuerdo con el espíritu de cooperación que une a ambos países.

Varios observadores coinciden en que la brecha entre el discurso diplomático y oficial del gobierno español y la práctica consular en Tetuán está debilitando la confianza mutua, especialmente en una ciudad como Tetuán, donde existe una intensa actividad cultural y económica con los socios españoles.

Mientras los encuentros oficiales hablan de cooperación y acercamiento, los solicitantes de visado siguen enfrentándose a trabas administrativas que impiden traducir esta cercanía en una realidad tangible, lo que convierte la reforma del sistema de visados en una condición esencial para dar al partenariado marroquí–español una dimensión verdaderamente humana.

En una declaración simbólica, un actor del sector de servicios de tramitación de visados en Tetuán afirmó que la ciudad se presenta en los foros oficiales como un modelo de cooperación marroquí–española, pero que la realidad dentro del Consulado de España refleja una imagen completamente diferente, debido a los rechazos o las complicaciones que enfrentan las solicitudes de visado para estudiar, recibir tratamiento médico o hacer turismo. Añadió que “revisar el modo de gestión de los visados es una necesidad para construir auténticos puentes de confianza entre ambas orillas, más allá del protocolo y en la práctica cotidiana”.